¿Tiene problemas en sus relaciones personales?
¿Sabe dosificar sus silencios?
1. No hay nada peor que hablar de lo que no se habla, decir lo que no se necesita decir. Es como explicar un chiste. Por eso, si en una reunión usted no comprende algo, no pregunte y dé a entender que no tiene una opinión formada sobre el tema, para que no le pregunten.
2. Hay que saber aprovechar el tiempo que pasamos escuchando a los demás. En cualquier caso, usted debe dar la sensación de estar interesado en todo momento; debe permitirse pequeños comentarios de vez en cuando para que su interlocutor sienta que comparten los mismos intereses y le preocupan los mismos temas. Una vez que su interés por el discurso del otro queda demostrado, relájese y examine a la persona que le habla: entra usted en el antivocabulario.
3. Pero, ¿cómo podemos separar la información que interesa? Primero, hay que hacerle hablar. Dé al mismo tiempo buena impresión. Sepa que todo el mundo lleva sobre sí mismo un objeto con historia sobre el que espera que pregunten: puede empezar por ahí.
4. Usted ahora es capaz de diferenciar entre lo que su amigo le dice y lo que no le dice, pero le sugiere. Hay muchos frentes que atacar, por ejemplo, los gestos. Más allá de las distinciones entre naturalidad y pose, vuestro amigo puede decirle si está tenso, si usted le atrae sexualmente, o si se deja llevar, si quiere impresionarle o si su atención está en otra parte, entre otras cosas. En el último caso, siga su mirada.
5. Usted se ha dado cuenta, por ejemplo, de que ese buen amigo que hablaba de sí mismo, miraba algo insistentemente. Y bien, esto puede significar muchas cosas. Cuando usted indenfique de qué se trata, habrá dado un paso de gigante, porque conociendo los deseos de los demás, se conoce una parte de su debilidad. El análisis debe ser extensivo, y no hay que precipitarse.
6. No debe olvidar que cada vez que usted vea a esta persona, tendrá una nueva mirada sobre ella, y es su mirada la que va a enriquecer el antivocabulario.
7. Puede ocurrir que, si usted sigue estas indicaciones, no se sienta del todo a gusto. No hay que desesperar. Con años de práctica, todo esto se convierte en un acto reflejo. Además el antivocabulario y su estudio constituyen una táctica defensiva con respecto a los demás. No es cuestión de sentirse a gusto o no. Piense que el 70% del tiempo, los otros tampoco están relajados.
sábado, 6 de diciembre de 2008
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